Un estudio realizado en más de 18.000 niños adoptados concluye que el riesgo de consumir drogas está influido por la genética.
El estudio, basado en los registros de adopción y bases de datos de salud de Suecia, así como en la información acerca del abuso de drogas de los registros médicos, legales o de farmacia, revela que el riesgo de consumir drogas es mayor entre los niños adoptados cuyos padres biológicos tenían antecedentes de abuso de drogas.
RIESGO MAYOR EN ADOPTADOS CON ANTECEDENTES BIOLÓGICOS
El riesgo de consumir drogas es mayor entre los niños adoptados cuyos padres biológicos tenían antecedentes de abuso de drogas
«Las personas adoptadas, nacidas entre 1950 y 1993, tuvieron una prevalencia del 4,5% de consumo de drogas, en comparación con el 2,9% en toda Suecia», explica Kenneth S. Kendler, investigador de la universidad americana y autor principal del trabajo, publicado hoy on line en la revista Archives of General Psychiatry.
Los autores sugieren que el riesgo de abuso de drogas entre los niños dados en adopción por sus padres biológicos, cuando alguno de los dos había consumido drogas, es del 8,6%. «El porcentaje es sustancial y significativamente más elevado que la observada en los niños dados en adopción cuando ninguno de los padres había consumido (4,2%), subraya Kendler.
El riesgo del consumo en los niños adoptados se incrementa cuando existen antecedentes en los padres biológicos y hermanos no sólo de drogas, sino también de alcoholismo, enfermedad psiquiátrica muy grave y condenas penales.
«En los niños adoptados se incrementa el riesgo por la ruptura de la relación padre adoptivo-hijo adoptado por muerte o divorcio», sostiene el investigador. «También por una serie de índices que muestran un ambiente adoptivo familiar perturbado o las influencias del alcoholismo de los padres y el abuso de drogas entre hermanos».
Los investigadores también sugieren una interacción entre genes y medio ambiente como posibles causas que provocan el abuso de drogas.
«Los niños adoptados con alto riesgo genético son más sensibles a los efectos patógenos de los ambientes familiares adversos que los que poseen un riesgo genético bajo. En otras palabras, los efectos genéticos sobre el consume de drogas son menos potentes en los entornos de bajo riesgo que en los de alto riesgo», concluyen los autores.
Fuente: SINC
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