Nunca me ha gustado mucho la expresión de «quien mucho abarca, poco aprieta». Siempre me ha interesado tener conocimientos sobre temas muy diversos, y probablemente, por ello, elegí el Doble Grado que estoy cursando (Estudios Internacionales y Ciencias Políticas), ya que abarca muchas áreas de conocimiento (sociología, derecho, economía, estadística…). Por todo ello -ampliar mi formación, descubrir nuevas áreas y adquirir nuevos conocimientos- decidí cursarlo y lo estoy haciendo en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).
Por otra parte, recientemente he participado como voluntario en una actividad preventiva organizada desde el Proyecto “En Plenas Facultades” (EPF) de la Fundación Salud y Comunidad. El abordaje de temas como son la sexualidad y las drogas sin tabúes no solo permite tener una mayor comprensión de ambos aspectos, sino que también hace posible tratarlos de forma mucho más racional y sana, frente a la visión pecaminosa que acostumbra a regir en nuestras sociedades. En palabras de Marina Subirats, «cada intento de llevar la educación sexual a las aulas ha sido vetado por la iglesia y por los partidos afines a la iglesia»[1]. Además, esta nueva forma de relacionarse con estos ámbitos, independientemente de la implicación personal que podamos tener en ellos, nos permite contar con una mejor preparación para poder afrontar diversas situaciones que involucren cuestiones sexuales o vinculadas a las drogas.
La actividad preventiva bajo el título “Una prevención a tiempo evita una cumbre de emergencia” se desarrolló el viernes 28 de febrero, a través de dos juegos: “La ruleta de las ITS” y “Atrapa el porro”. Cabe destacar que, si bien el público objetivo al que se dirigían eran estudiantes de la universidad, antes de las 10:00 horas, participaron diversas personas de avanzada edad.
En “La ruleta de las ITS”, las personas participantes tenían que girar una ruleta dividida en nueve franjas. Cada sección era de un color, que se correspondía con una temática: el azul se vinculaba a las características de las infecciones de transmisión sexual (ITS), el verde a la prevención, y el naranja al VIH y su transmisión. La persona debería contestar a una pregunta sobre el tema del “quesito” en el que se hubiese detenido la ruleta, e independientemente de si acertaba o no, se llevaría un premio.
Por su parte, “Atrapa el porro” es un juego de verdadero o falso, en que los participantes tenían que evaluar la veracidad de una afirmación sobre drogas: si creían que la frase era correcta, debían tomar el porro apagado, mientras que para valorar la frase como falsa, agarraban el porro “encendido”. Para ello, se les ubicaba a unos diez pasos de los porros y tenían que ir hasta ellos usando las gafas de simulación de borrachera o las gafas del amarillo de cannabis. Una vez hubiesen escogido, se les explicaba si la frase era verdadera o falsa y se justificaba por qué. Como en “La ruleta de las ITS”, tenían asegurado un premio solo por participar.
Los premios eran unas pruebas de alcoholemia de un solo uso y unas bolsas con “kits de prevención”. Todas las bolsas contenían dos pegatinas del proyecto “En Plenas Facultades”, una octavilla con mitos sobre las drogas, dos preservativos externos y una bolsita de lubricante, y algunas de ellas tenían también barreras de látex, preservativos internos y/o preservativos dediles. Igualmente, pusimos diversos folletos sobre drogas y sexualidad a disposición de la gente, así como chapas del proyecto.
Aunque no sabemos cuál fue el número exacto de participantes, estimamos que más de doscientas personas (la inmensa mayoría, estudiantes) se acercaron a nuestro puesto y participaron en nuestras dinámicas.
En cuanto a mis reflexiones tras la actividad preventiva, a modo de valoración, destacaría lo siguiente:
- Puesta en práctica de los conocimientos
Para contestar a ello, es necesario definir la idea de “poner en práctica los conocimientos”. Si lo entendemos en el sentido literal, como pudiera ser evitar hacer una mezcla concreta, la respuesta es no. En cambio, si entendemos que esa puesta en práctica se refiere a haberlos interiorizado lo suficiente como para poder difundirlos, la respuesta pasa a ser afirmativa.
En ambos juegos pudimos explicarnos con claridad para justificar las respuestas correctas. Además, fuimos capaces de contestar a las preguntas que nos hacían las personas participantes y que no habíamos preparado de propio para la actividad.
- Impacto en el cuerpo estudiantil
Las personas participantes fueron muy receptivas y participativas. Enmarcadas en un contexto lúdico con sus iguales como “mentores”, asumieron con facilidad y sin oposición lo que les contábamos, dejando a un lado sus creencias previas, cuando les explicábamos que estaban equivocados.
Un ejemplo muy claro lo encontramos en “Atrapa el porro”, cuando les hacíamos evaluar la veracidad de la frase «Si tengo frío, debo tomar alcohol porque me calienta». La gran mayoría de participantes pensaba que era una afirmación cierta, por lo que su sorpresa al descubrir que estaban equivocados le llevaba a querer saber la razón. Al explicarles que ese supuesto calor es en realidad fruto de la desinhibición, comprendían por qué estaban errados y “registraban” la nueva información. Además, en caso de que se quedasen con dudas, podíamos poner un ejemplo simple y efectivo: las personas sin hogar en Rusia que compran una botella para pasar la noche (por el mito de que da calor) y a la mañana siguiente aparecen muertas por hipotermia.
En suma, si bien hubo un pequeño porcentaje de participantes que creía que nuestras explicaciones no eran ciertas y que absolutamente todo es matizable (destacaron quienes salieron creyendo que vomitar ayuda a mitigar los efectos del alcohol), la gran mayoría comprendió y asumió la información que le dábamos.
A modo de conclusión, con esta actividad conseguimos desmontar diversos mitos vinculados a las ITS y a las drogas de una forma cercana y divertida, lo que permitió que la gran mayoría comprendiese nuestras explicaciones y desmontase diversos mitos.
Uno de los casos más extendidos del mito es la propiedad estimulante del alcohol. Aunque casi todas las personas a las que hacíamos esta prueba en el juego de las drogas pensaban que era cierto, al explicarles que todo se debe al efecto desinhibitorio y que el impacto real ocurre en el sistema nervioso central, conseguimos que abandonasen la creencia “original”.
Jorge Ezquerra Monge, estudiante de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M)
[1] Documental Patriarcado, el Organismo Nocivo (https://www.patriarcadoorganismonocivo.com/)