La ciudad de Nueva York (Estados Unidos) pretende elevar la edad permitida de venta de tabaco a los 21 años, para lo cual su Ayuntamiento ha presentado un proyecto de ley que cuenta con el respaldo de su titular, Michael Bloomberg.
En la actualidad, la edad a partir de la cual un ciudadano puede adquirir tabaco en Estados Unidos es de 18 años, cifra que el ayuntamiento neoyorquino pretende fijar en los 21 años. Esto es así porque el 80 por ciento de los fumadores adultos comenzó a fumar antes de cumplir la edad que ahora se pretende establecer como límite.
Además, los expertos explican que los fumadores actuales que no son mayores de edad obtienen los cigarrillos gracias a la colaboración de otras personas mayores de 18 años pero menores de 21. Debido a ello, y a pesar de que la tasa de fumadores jóvenes descendió en 15 puntos por la subida de impuestos, el número de fumadores pertenecientes a las últimas etapas escolares se ha mantenido «en un 8,5 por ciento».
A juicio de la portavoz del ayuntamiento de Nueva York, Christine Quinn, son «demasiados» los adultos que comienzan este hábito mortal antes de los 21 años. Por ello, retrasar la edad de venta supondría «disminuir la probabilidad de que los jóvenes empiecen a fumar», además de que haría que la ciudad fuera «más saludable».
Por esta razón, y porque el tabaco es la causa de muerte más evitable, Bloomberg prohibió fumar en bares y restaurantes hace ya una década, a lo que se unió la multa por consumir cigarrillos en parques. Por ello, Quinn, quien aspira a convertirse en la próxima alcaldesa de la ciudad, afirma que continuará la agenda de salud pública del ahora regidor.
De cualquier forma, la medida que se está intentando implantar en Nueva York no es nueva, ya que algunos condados de la ciudad, como Suffolk, Long Island o Nassau ya han aumentado la edad de venta hasta los 19 años. Todo ello, debido a que fumar se ha convertido en una «epidemia pediátrica», según recogen informes norteamericanos de salud.
Por último, y en relación a la opinión de las compañías tabaqueras, Quinn señala que «no está clara» cual será su respuesta, pero sostiene que éstas cumplirán la ley, «sea cual sea» ésta. No obstante, se niega a considerar el posible impacto en las ventas.
Fuente: Europa Press
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